Colección General
Buenos Aires, 1916-2014

Vivió en París desde el año 1960. Estudió dibujo en la Escuela de Artes Decorativas de la Nación -de donde egresó en 1935- y posteriormente grabado, cerámica y escenografía en la Escuela Superior de Bellas Artes “Ernesto de la Cárcova”. Grandes artistas fueron sus maestros, entre ellos, Rodolfo Franco en escenografía y Adolfo Bellocq en grabado. Expuso en los Salones Nacionales de 1938, 1939, 1940, 1941 y 1956 y en los Provinciales de La Plata en 1938, 1939 y 1940. Participó en la exposición “El grabado en la Argentina”, realizada en el Museo Municipal de Bellas Artes “Juan B. Castagnino” de Rosario, en 1942. 

Prolífica ilustradora, sus xilografías para La gloria de Don Ramiro de Enrique Larreta le valieron el Premio de Ilustración en el XXVI Salón de Acuarelistas y Grabadores. Luego siguieron las ilustraciones para un libro de ensayos de Daniel Devoto, El viaje de la primavera de Leopoldo Marechal, Cartas al Príncipe de E. Aunós, Hombrevida de G. K. Chesterton, Cantaclaro, de Rómulo Gallegos, Permanencia del ser, de Eduardo Jonquières, Les déboires d’un psittacide de Olivier Coussy. 

En el campo de la escenografía obtuvo el Primer Premio para Figurines de Teatro, en el Salón Nacional de Artistas Decoradores, en 1943. En colaboración con Carlota Beitía proyectó los trajes para la pieza de Canal Feijoo Pasión y muerte de Silverio Leguizamón, estrenada en el Teatro Municipal en 1944. 

Su incursión en el ámbito de la literatura la llevó a publicar, en 1958, un conjunto de cuentos bajo el título Gente, en el que una narrativa alimentada por una visión sarcástica y, al mismo tiempo, humorística del mundo, le permite describir circunstancias y avatares de la vida cotidiana. 

Desde su instalación en París en 1960, exposiciones personales y colectivas la han contado como un referente destacado de la escena artística argentina en Francia. Así, el Atelier Abbesses, la galería Le Soleil Bleu, la Maison des Sciences de l’Homme -en cuyas salas realizó muestras individuales-, ó el Salon des Artistes Graveurs, el Salon de l’Amérique Latine – Grand Palais, L’Espace Latino-Américaín, L’Exposition Internationale d’Art de l’UCS, UNESCO, han sido, entre otras muchas, las ocasiones en las que el público francés y la colonia latinoamericana pudieron apreciar sus obras. 

Artista de variadas facetas, María Rocchi, ocupa un lugar importante en la historia del arte argentino y su obra todavía espera el merecido homenaje de un estudio sistemático. 

Al igual que otras artistas mujeres -podemos pensar en Ana Weiss de Rossi, en Norah Borges o en Lía Correa Morales de Yrurtia-, la vida íntima y familiar y su realidad circundante más inmediata fueron determinando en María Rocchi un repertorio de imágenes de fácil identificación, tanto en lo iconográfico, cuanto en lo formal. Por otro lado, su fascinación por el teatro y la literatura la llevaron hacia los dominios de la escenografía y de la ilustración -en el primero de los casos escribió lúcidas reflexiones sobre el rol de los decorados y los trajes en la escena en un ensayo titulado El traje y el teatro.

Falleció en 2014.

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