Colección General
Venezuela, 1936.

Después de sus primeros trabajos en el campo de la escultura (elementos móviles de metal y plexiglás), comenzó sus primeros móviles-marcos relieves con motores: líneas que se mueven vertical y horizontalmente sobre un fondo, cambiando así el espacio de relación -de fondo- color. Sus obras son el resultado tanto de la contemplación y la experimentación. Se trata de conciliar lo emocional y lo racional a través bidimensión y color. Al final de sus estudios, se experimenta con la cinética actual con materiales como el metacrilato, madera y metal. En los años 70 se centra en una reflexión sobre el color.

En 1976, produjo sus primeras obras “Prochromatiques”, múltiples bandas de color colgados en un fondo del gradiente de colores, creando ambientes que cambian de color por el movimiento del espectador. Los colores y su seguimiento, alternativamente, un punto de fuga vertical, materializado por barras de hierro muy finas colocadas en la parte frontal de la tela. Se introduce así la tercera dimensión y el orden, una sucesión de la degradación del color.

La investigación sobre el color que realiza Darío Pérez Flores se levanta de uno los diagramas de Goethe. Explora los valores simbólicos y alegóricos de color para dar un carácter más emocional a sus obras. Según Goethe, el rojo representa la imaginación, sensualidad verde, amarillo y azul el pensamiento. Su propósito es el de transmitir una energía visual canalización de colores en sus propias formas de plástico, tanto geométrica y cinética.

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