Colección General
Buenos Aires, 1941

Estudió en La Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Se perfeccionó en México en le OPIC – taller para artistas extranjeros.

Casi siempre las expresiones artísticas están descriptas por ojos especializados. ¿Por qué no, me dije, oír la mirada de un espectador? Agradezco el permiso de expresar en palabras lo que la pintura como expresión mueve y conmueve en mí y en cada uno de quienes con fidelidad inocente nos paramos frente a un cuadro. Es bueno que el ojo del espectador, del militante de esos espacios privados que cada pintor ofrece para hacerlos de todos, pueda contar –como yo ahora, referido a la obra de Jorge Peirano– el juego amoroso que es el aproximarse y deslizar la mirada sobre estas superficies, texturas y formas reveladas entre luces y sombras donde el color escapa al espacio con toda su fuerza interna. Peirano

es color y el color es la razón aparente que hace posible la impresión de un universo que se extiende sin límites, míticos, ancestrales y heréticos que nos conducen hacia una puerta entreabierta para que uno tenga la tentación de abrir y penetrar el secreto de su trasfondo. No es necesario un saber, tan sólo hay que dejarse llevar por la intensidad de los rojos, verdes y amarillos, los cálidos tierras, la sensualidad tonal en el Tránsito de Venus y aquietarse tal vez en el acromatismo de los objetos de cemento.”

“un espectador”

Galería