Colección General
 
Alberti, 1911

En 1926 junto a sus hermanos abre un taller de copias de obras de grandes maestros. En 1928 realiza su primera exposición en la Escuela nº 1 de Alberti. En Buenos Aires entabla amistad con Spilimbergo, Victorica y los hermanos González Tuñon (1933). Es a partir de 1935 que inicia su camino hacia la abstracción. A principios de la década del ´40 se relaciona con los artistas reunidos en torno a la revista Arturo (Arden Quin, Maldonado, Kosice entre otros) y en 1945 participa de la fundación Asociación Arte Concreto Invención junto a Maldonado, Hlito e Iommi. En 1947 desarrolla el “Perceptismo”. En 1953 participa de la II Bienal Internacional de San Pablo. Fue jurado de diversos salones nacionales desde los años 60; hasta el día de hoy continua con una vasta actividad en el campo de las artes visuales en el país y en el exterior, donde es respetado y considerado uno de los pilares fundamentales en el desarrollo del hacer visual nacional.

“…El cuadro pierde la función renacentista de marco-ventana condicionante de las formas. Serán éstas las que definen su formato. Pero este “desvío de la norma” no llega a anular la ficción del cuadro. Por ello, muy pronto las búsquedas de Lozza -fundadas teóricamente por el “Manifiesto Perceptista” (1947)- habrían de orientarse hacía la ocupación directa del muro. Sólo la ubicación de los elementos en la pared descarta una lectura ilusionista del espacio pictórico. Pero frente a la imposibilidad de concretar la intención muralista , pensó en la necesidad de enmarcar “trozos” de pared. Es así como deben leerse su pinturas concretas: no como cuadros sin como objetos autónomos que ingresan en la dimensión -real- del espectador.

Elena Oliveras

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