Colección General
Buenos Aires, 1931

Estudió en la Escuela de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón” (1950-1953);  donde, desde el año 1968 al 1975 se desempeña como Profesor de Escultura. Desde el 1986 al 1966 fue Vice Rector y Profesor de Escultura en el Taller de Talla de la Escuela Superior de Bellas Artes “Ernesto de la Cárcova”: ha sido jurado en Salones Nacionales, Provinciales y Municipales.

Recibio, entre otros premios y menciones: Mención Honorífica, Primer Salón de Estudiantes de Artes Plásticas, Bs.As, obra “Niño del Tambor” (1951); Premio de honor, Tercer Salón de Estudiantes de Artes Plásticas, Bs. As,obra “Chiva” (1953);Premio “Rogelio Irurtia”, Salón Municipal “Manuel Belgrano”, Bs.As., obra “Torso” (1955); Tercer Premio Salón de Arte de Mar del Plata, obra “Brisa”, Segundo Premio. XLV Salón Nacional de Artes Plásticas, Bs.As. obra “Torso N° 2″ (1956); segundo Premio en el Salón Municipal de Artes Plásticas “Manuel Belgrano”, obra “Maternidad (1960); en 1967 recibe la Beca del Fondo Nacional de las Artes, en la especialidad Escultura (esta beca le permite realizar las obras de la Serie “Del Diálogo” );Premio Adquisición en el Salón Anual de la Provincia de  Santa Fe, obra “Toro” (1969);Primer Premio Adquisición en el LX Salón Nacional de Artes Plásticas, Buenos Aires, obra ” Pequeña Cantoría” (1971);Primer Premio en el Salón Municipal “Manuel Belgrano”, Bs. As., obra “Puñetazo” (1982); Gran Premio de Honor en el LXXVI Salón Nacional de Artes Plásticas, Buenos Aires, obra ” Imagen 78″ (1985); Premio Palanza. Otorgado por la Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, obras “Diálogo”, “Aún…”, “Mutación”, y tres dibujos (1987).

“Mi obra representa una manifestación natural de mi expresión comunicativa. Consciente del hermetismo que conlleva, sé que ésta expresión pide del observador un esfuerzo para entrar en  relación con su contenido. Quiero decir con esto,  que cuando las obras en una primera lectura desnudan toda su intencionalidad, corren el riesgo de tener un observador totalmente superficial, un lector de anécdotas.  Una actitud pasiva no completa el círculo de mi proceso creativo que, evidentemente, tiene que involucrar un observador activo, como el impulso que me llevó a generar esa obra.”

 

Ricardo Dagá

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