Una de las principales líneas de investigación dentro del MACLA desde su fundación fue la abstracción geométrica. Dentro de ella se destaca la tendencia cinética, asociada a importantes artistas.

A través de los años, la colección del museo incorporó obras de artistas visuales que participaron en los inicios del desarrollo del arte cinético en Europa, a la vez que exponentes más contemporáneos.

Esta exposición, la primera en el MACLA en reunir solo a artistas cinéticos de su colección, abre las puertas para reconocer creadores fundamentales como a propuestas que son poco conocidas en nuestro país.

Las obras ahora expuestas, llegan al museo en su primera etapa, gracias a los aportes que realiza a la colección el fundador y director del MACLA César López Osornio.

Asís, Tomasello, Le Parc, García Rossi y Demarco participaron de las principales muestras de arte cinético en Europa posteriores a 1956, integraron y expusieron en la Galería Denise René y fueron fundamentales en la conformación del arte cinético pensado como Movimiento.

Manuel Espinosa integró el grupo Arte Concreto Invención en los 40 donde tomó el camino del arte concreto y a partir de la década de los 60 indagaría en el arte óptico cinético.

Miguel Angel Vidal comienza también estudiando el arte concreto y desarrolla junto a Eduardo McEntyre lo que denominarían “arte generativo”. Lipa Burd, pero desde Paris, se interesó a su vez por movimientos concéntricos, líneas que devienen círculos hacia un núcleo.

Al igual que otros referentes del arte cinético mundial como Jesús Soto, Carlos Cruz – Diez o Narciso Debourg, Darío Perez Flores y Manuel Mérida son venezolanos. Ambos se trasladaron a París desde donde desarrollaron sus propuestas cinéticas. Mérida utilizan el movimiento real para proponer un cambio perpetuo y Darío Perez Flores utiliza el color como medio de indagación del espacio.

Salvador Presta es quizás el artista que dentro de esta muestra propone una apertura hacia nuevas preguntas. Nacido en Italia en 1925 emigró a la Argentina donde se relacionaría con el grupo MADI fundacional a comienzos de los años 50.

Si bien cinética, la obra integra el universo MADI, lo que demuestra el aporte de este Movimiento (con mayúscula) al arte en movimiento. Desde Röyi, escultura cambiante de Gyula Kósice realizada en 1944, a los colgantes móviles de Arden Quin de 1946 o sus investigaciones sobre la vibración en obras de mediados de los 50, los aportes de estos artistas no deben ser desdeñados.

La ventana que abrimos con Presta, es aquella que continuará con nuevas investigaciones que relacionen al arte cinético y sus autores con otras propuestas en Argentina y en el mundo.

 

Joaquín Almeida


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