EL MACLA DIGITALIZA 420 BOCETOS DE LA COLECCIÓN ALVAREZ

Colección General

La Colección General está conformada por obras de artistas nacionales e internacionales. La base de su fondo patrimonial, está construido gracias al aporte de cientos de artistas plásticos de todo el mundo quienes de manera desinteresada aceptan participar de un proyecto que los incluye. En los últimos años, el MACLA ha trabajado con el firme objetivo de acrecentar su patrimonio ya que ese es su destino, el de conformar un espacio de estudio, protección y desarrollo de las artes plásticas de nuestro continente.

septiembre de 2017

El MACLA inició la digitalización de la colección Manuel Alvarez constituido por más de 420 dibujos y bocetos realizados por el artista que integran su patrimonio.

 

El material fue donado al museo por el artista y aún no había sido completamente catalogado y digitalizado. El proyecto incluye la edición digital de un catálogo con la totalidad de los bocetos, junto a textos de investigación e imágenes de exposiciones.

Este conjunto de trabajos fueron realizados por Manuel Alvarez a lo largo de su extensa carrera en diferentes formatos de papel. Incluso fueron donadas al museo libretas y apuntes que demuestran las exploraciones que el artista efectuó sobre la abstracción geométrica en distintas etapas de su vida.

Además dentro del patrimonio del MACLA, se cuentan dos pinturas realizadas en acrílico sobre tela, que también fueron donadas por el artista previamente.

El MACLA exhibió parcialmente estos trabajos en una gran muestra retrospectiva que sobre Alvarez se realizó del 14 de marzo al 5 de mayo de 2013 en dos salas del museo, con la curaduría de Mercedes Reitano y Joaquín Almeida, junto a pinturas que recorrieron toda su carrera en las artes plásticas, desde sus primeros trabajos en la década del ´40 hasta fines de los ´70.

Manuel Alvarez nació en 1923 en Buenos Aires y falleció en la misma ciudad en 2013. A partir de un encuentro casual con el pintor Marcos Tiglio, comenzó a concurrir a su taller, desde donde salía a pintar paisajes de la Boca o la isla Maciel. De esos primeros años, los bocetos reflejan naturalezas muertas, retratos, paisajes urbanos, fechados a partir de 1946. 

A partir de 1951, las figuras comienzan a tener más peso, a hacerse más esquemáticas hasta que da un sorpresivo salto a una geometría libre, que denota más que nada la búsqueda y la investigación que lo uniría con esta tendencia.

Tres años después sus obras se sumergen en una geometría “pura” sobre la base de la proporción áurea, que queda en evidencia a partir de los estudios matemáticos y geométricos que aparecen en sus bocetos, con ángulos y líneas que van conformando las figuras.

En 1954 obtiene una beca para viajar a Paris, ciudad a la que todos los artistas de la época deseaban llegar. Allí se contacta con Pettoruti con quien inicia una relación de amistad, donde conversaban sobre las tendencias y exposiciones del momento. 

En 1955 retorna a Buenos Aires y se contacta con Carmelo Arden Quin, uno de los fundadores del Movimiento MADI, quien ya estaba organizando la Asociación de Arte Nuevo, y que se conformó junto con Villalba, Vardánega, Martín Blazko, Ana Sacerdote, Luis Tomasello y Towas (Tomás Monteleone). 

La década del 60 trajo un cambio en su obra, a partir de un problema de salud que lo tuvo tres años sin trabajar. Al volver a pintar mezcló una geometría libre, con cierta figuración abstracta que lo llevó a desarrollar una nueva serie, donde aparecían ciudades y personajes.

Pero esta exploración no duraría mucho. Ocho años después volvería la intención geométrica que no lo abandonaría nunca. Sus círculos de los 70, son el mejor ejemplo de su concepto del tiempo detenido. En sus años de estudio de filosofía, ya habia indagado en el tiempo según San Agustín, para continuar  luego a Henri Bergson.

Posteriormente, a partir de una visita al Musée de arts asiatique Guimet de París, incluiría en sus estudios el concepto del tiempo desde la perspectiva del Budismo Zen. 




 

PRUEBA